Los datos de fosfina en Venus eran incorrectos: hay menos de lo pensado y la comunidad científica está en debate

Aunque las cifras de este biomarcador se desvanezcan, los científicos aún sueñan con hallar evidencia concreta de vida fuera de la Tierra.

El pasado septiembre, un equipo de astrónomos (en conjunto con la NASA) anunció lo que sería uno de los eventos más comentados en la comunidad científica del año: la detección de fosfina, una señal de posible vida, en las nubes de Venus. Sin embargo, hubo muchas dudas en este hallazgo, con un gran número de miembros viendo con incredulidad este tema. Ahora, tras diversos estudios de otros científicos, el mismo equipo que anunció el descubrimiento está avisando que pudo haber un error de procesamiento.

De acuerdo con este grupo internacional en un nuevo estudio publicado en Nature, los niveles de fosfina no son tan altos como pensaba inicialmente, dato erróneo que hizo pensar a la comunidad de que, al ser una cifra muy elevada, no podía ser realizado por procesos naturales en dicho planeta, por lo que, la opción que quedaba era la de origen orgánico; es decir, de vida en su atmósfera.

El reanálisis, basado en observaciones de radiotelescopio en Atacama Large Millimeter / submillimeter Array (ALMA) en Chile, concluye que los niveles promedio de fosfina en Venus son aproximadamente una parte por mil millones, aproximadamente una séptima parte de la estimación anterior. A diferencia de su informe original, los científicos ahora describen su descubrimiento de fosfina en Venus como provisional.

El reanálisis encontró que las concentraciones de fosfina en la atmósfera de Venus ocasionalmente alcanzan un máximo de cinco partes por mil millones. Eso significa que los niveles del gas podrían aumentar y disminuir con el tiempo en diferentes lugares del planeta, dijo Jane Greaves, astrónoma de la Universidad de Cardiff, Reino Unido, una situación similar a los picos de metano que aparecen en Marte.

Pero no es la primera vez que se encuentra fosfina en el espacio: también hay en las atmósferas de Júpiter y Saturno. Sin embargo, las capas de temperaturas de estos planetas y sus altísimas presiones forjan este gas de manera natural.

Por el momento, una parte por mil millones de fosfina en las nubes del planeta sigue siendo alto, pero cada vez se desvanecen las probabilidades de que sea de vida orgánica. Sin embargo, la comunidad seguirá siendo discretas sobre sus pensamientos y buscará la verdad detrás de ello.

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